miércoles, 9 de noviembre de 2016

¿Qué importa?






¿Y qué importa?¿Ahora ya, que importa,
qué con mi amor no supiera mantenerle
bajo el cobijo de mis sinceros abrazos?
El frío agrieta mi piel para profundizar 
en mi aséptico corazón y congelarlo,
y así dañar,

hasta la última célula que estabiliza 
mis insondables emociones.
Cristales de hielo se forman en el hipotálamo, endureciendo,

las paredes que ya no dejan traspasar la luz
para sumirse en una inmensa oscuridad
como la profundidad del océano.
El trino de los pájaros 
ya no suena igual que antes,
ni la luna 
parece proyectar el mismo brillo. 
Dónde él puso claridad 
ahora solo quedan sollozos 
por el recuerdo de un ayer 
que ya nunca volverá.
Paseando por las mismas calles,

bebiendo los mismos néctares, 
deleité una vez más mi alma 
con su recuerdo.
Pero...¿qué importa? 

Ahora que le visto en sus brazos, 
ahora que ya besa otros labios 
y se pierde cada noche en su cuerpo, 
ahora que yo tan sólo soy 
un vago recuerdo del ayer 
que se convirtió en un borrón indescifrable... 
¿ahora ya, qué importa?



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