Cuando sientes que escribir te hace realmente libre...tus palabras es lo único que necesitas
miércoles, 9 de noviembre de 2016
¿Qué importa?
¿Y qué importa?¿Ahora ya, que importa,
qué con mi amor no supiera mantenerle
bajo el cobijo de mis sinceros abrazos?
El frío agrieta mi piel para profundizar
en mi aséptico corazón y congelarlo,
y así dañar,
hasta la última célula que estabiliza
mis insondables emociones.
Cristales de hielo se forman en el hipotálamo, endureciendo,
las paredes que ya no dejan traspasar la luz
para sumirse en una inmensa oscuridad
como la profundidad del océano.
El trino de los pájaros
ya no suena igual que antes,
ni la luna
parece proyectar el mismo brillo.
Dónde él puso claridad
ahora solo quedan sollozos
por el recuerdo de un ayer
que ya nunca volverá.
Paseando por las mismas calles,
bebiendo los mismos néctares,
deleité una vez más mi alma
con su recuerdo.
Pero...¿qué importa?
Ahora que le visto en sus brazos,
ahora que ya besa otros labios
y se pierde cada noche en su cuerpo,
ahora que yo tan sólo soy
un vago recuerdo del ayer
que se convirtió en un borrón indescifrable...
¿ahora ya, qué importa?
sábado, 5 de noviembre de 2016
Desde esa noche...
Aquí, a tu lado, con tu cuerpo desnudo y claro tendido junto al mío, tu mirada perdida en las motas de polvo suspendidas en el aire que nos rodea y nos envuelve, tu sonrisa tímida e infinita... escribo mis últimas líneas.
Creo haber perdido la poca cordura que aún me quedaba, a tu lado.
Estás aquí pero estás ausente, escribo esto mientras te observo lidiar con tus pensamientos, de vez en cuando una ola de ternura me invade y acaricio tu pelo y tu incipiente barba incluso con temor a tu rechazo, pero parece que mi delicado contacto te agrada. Sigues ensimismado y tus ojos denotan tristeza. Acabas de fruncir un poco el ceño, creo que de pronto atisbo algo de frustración en tu mirada. Tus ojos avellana parecen haberse oscurecido repentinamente y eso me pone algo nerviosa, ¿en qué estarás pensando?
Percibo que has notado mi inquietud porque te has revuelto en tu sitio, me has mirado a los ojos fijamente y has pasado tu mano por mi brazo, para terminar entrelazando tus dedos con los míos en un completo e inquebrantable silencio.
Por un momento, una idea fugaz pasa por mi cabeza: Te odio, porque puedo perdonarte cualquier cosa porque te quiero, incluso cuando callas y me haces a un lado para evitar hablarme de lo que sientes y lo que te preocupa. Porque sé que falseas tus emociones bajo un manto de frivolidad e indiferencia para no sentirte vulnerable en mi presencia.
Quizá yo no sea lo que esperabas, quizá yo no encajara en tu vida, pero ten por seguro que tú desencajaste la mía. Tus pedazos completaban los míos formando un nuevo puzzle, un puzzle que yo estaba dispuesta a intentar reordenar pero por el que debería luchar para demostrarte de lo que sería capaz por tí.
Un día Oscar Wilde dijo que "cuándo los hombres aman a las mujeres sólo les dan un poco de su vida; mas las mujeres, cuando aman, lo dan todo" y contigo he comprendido la verdad que se ocultaba tras sus palabras. Yo que conocí un hombre u otro sin buscar nada, sin sentir nada, sin esperar nada... ¿cómo he llegado a enamorarme perdidamente del equivocado?
Quizá algún día leas esto y comprendas que te quise tanto que incluso renuncié a mi lucha por ti para acompañarte en la tuya propia contra el mundo.
miércoles, 2 de noviembre de 2016
A dónde deberíamos volver...
Sentada entre el abundante y oscuro follaje y el ligero trino de algunos pájaros que aún revoloteaban a su alrededor, ajenos a las altas horas que acontecían, agitando sus delicadas y oscuras alas, oyó gragear a los cuervos hambrientos que rompieron la calma del crepúsculo y estremecieron su alma. Unos sonidos casi guturales que parecían marcar la entrada a las puertas del mismísimo infierno, dónde el maligno esperaba con ansia apoderarse de las oscuras almas que moraban en la Tierra alejados por pura comodidad y desgana de las palabras de Nuestro Señor.
Un escalofrío recorrió su cuerpo atravesando su espina dorsal, recordando las palabras con las que habían intentado adoctrinar su joven y aún puro espíritu, libre de pecado y maldad. El alma que solo los infantes poseen por gracia divina y que aún no ha tenido tiempo a ser corrompida.
Se recordaba feliz, agarrada de la mano de su madre o subida a hombros de su progenitor, donde siempre se había sentido segura y a salvo, un sentimiento contrario al que ahora la desbordaba.
Hacía tanto tiempo que había renegado y se había "olvidado" de su Dios que ya no creía que Él fuera a escuchar sus plegarias, no sólo por el miedo que ahora sentía sumida en su soledad, sino por la mugre que ya inundaba su pecho y oprimía su corazón hasta dejarla casi sin respiración. Sus emociones eran una escala de grises que tan sólo mostraba la basura que había ido almacenando en sus entrañas, fruto de las dañinas lecciones que había ido aprendiendo con cada bache con el que se había tropezado en su vida y por los que muchas veces se había caído de bruces sin casi fuerzas para levantarse..
Las lágrimas se deslizaban por su rostro sin poder hacer nada por evitarlo, se sentía tan confundida que ni siquiera era capaz de recordar las palabras con las que quería comenzar sus súplicas.
Anhelaba ser mejor de lo que era y evocó las palabras que un día una de sus profesoras le dijo: "para hablar con Dios sólo necesitas hablar desde lo más profundo del corazón, y entonces Él te escuchará".
Ese Dios bondadoso y libre de juicios volvía a brillar con plenitud en su corazón y decidió rendirse ante Él y dejarse abrazar por su infinita misericordia, aquella de la que antes se había desvinculado y la que ahora valoraba y anhelaba. Escuchó su voz dentro de sí, tranquilizadora, que le prometía no volverse a alejar de ella a pesar de su indiferencia, que le aseguraba protegerla siempre con su velo paternal e iluminar su camino para mostrarle el sendero de la verdad y las obras y sentimientos puros.
Ese Dios al que ella había llamado esa noche, demostró una vez más su gracia y su perdón por el mundo absurdo e hipócrita que la rodeaba y una vez más se proclamó rey de los cielos y de los corazones humanos que caían en la desgracia y la desesperación, para ofrecerles la paz y el descanso eterno a sus almas atormentadas.
sábado, 29 de octubre de 2016
Y llegaste tú...
Es tan difícil tomar decisiones en cuánto al amor...los sentimientos encontrados y los prejuicios absurdos que nos inculcan desde pequeños...
Tú, por ejemplo, me dejas ir pensando que podrás encontrar algo mejor, algo que se adecue más a tu vida y a tus expectativas y no tienes en cuenta que posiblemente también haya alguien mejor que tú para mí y sin embargo yo decido quedarme contigo.
Con tus defectos, tus inseguridades y tus miedos. Con tus absurdas manías y tus oscuros vicios, con tu complejo carácter y tus salidas de tono, con tus palabras llenas de odio y resentimiento, pero también de verdades y sabias experiencias.
Yo quiero y busco darte algo mejor, un presente y un futuro claro y esperanzador, el cariño que ni tú mismo eres capaz de imaginar que existe, limpio, puro, inexplicable. Un amor lleno de ternura y dedicación, y vacío de envidias y
convencionalismos.
Un sentimiento inmaculado, libre de pecado y de ajenas opiniones.
Nunca te juzgué por palabras foráneas, no soy de esas, intento ponerme en tu piel y ahora sé lo difícil que es. Ahora entiendo lo que eres y quién eres y me compadezco de aquellos que hablan de ti desde su ignorancia y envidia, desde el vacío de sus almas simples y mediocres.
Ellos jamás serán como tú y por eso te quiero, porque eres distinto y porque me has enseñado tanto en tan poco tiempo que hasta me da miedo reconocerlo.
Me da pánico enfrentarme a la vida de la que me hablas, tan sucia y perdida, tan sóla y falta de valores, tan fría y abúlica, porque me siento fuera de lugar en ella, desorientada, ajena, vacía...
Daría lo que fuera porque me dejaras enseñarte algo mejor, porque me dejaras compartir tus alegrías y tus penas y que entendieses que siempre voy a estar ahí, para lo que necesites y siempre que lo necesites, porque mi cariño por ti es sincero y mis ganas de completarte infinitas.
viernes, 28 de octubre de 2016
Plena de ti
Tu recuerdo permanecerá ahí,
intacto,
incluso con el paso del tiempo y de las lágrimas...
porque nunca olvidaré las noches del cálido verano, que en mi insomnio repetí
porque nunca olvidaré las noches del cálido verano, que en mi insomnio repetí
tu nombre.
Fuiste la luz que iluminó mi oscuridad, deseé tantas veces pasear agarrada de tu mano a la luz de la hermosa luna que reinaba en la inmensidad...
Anhelaba tu contacto y tus caricias igual que si fueran mías,
pobre ilusa de mí,
porque tú eres de todas y no eres de ninguna.
Y jamás serás mio.
Nunca sabrás el amor que te guardé, el que nunca me dejaste demostrarte.
Y allí en tu soledad comprenderás, que mi amor por ti no fue tan sólo una fantasía,
una quimera,
sino que era el fruto de las pasiones más ocultas de mi alma...
la realidad de mi ser atormentado y lleno de fantasmas.
Porque aún te quiero y no me arrepiento de este sentimiento que inunda mi espíritu...
y mi corazón.
miércoles, 19 de octubre de 2016
La esencia del amor
Quiéreme por lo que soy lejos de ti, no en lo que me conviertes estando contigo.
Acepta mis miedos e inseguridades, ayúdame con ellos, fomenta mis inquietudes, anímame a cumplir mis sueños, valora mis cualidades y déjame ser quién soy y quién quiero ser.
No siempre será fácil, no te negaré que a veces, hasta te sacaré de tus casillas, pero algún día podrías incluso extrañar mis excéntricas manías.
Quiéreme libre, siendo yo misma, después de que me haya descubierto y aceptado, porque sino nunca me amarás realmente, tan sólo verás una imagen distorsionada de mí misma y nunca me identificarás con tus espectativas.
Aprende a valorar quién soy y cómo soy porque nací libre y libre quiero seguir siendo, pero a tu lado.
Quiero y necesito que me aceptes así, porque es la única forma en la que te pobré amar incondicionalmente y te daré lo mejor de mí. Sin miedos, sin desconfianza, sin mentiras, sin reticencias...
El amor no consiste en cambiar a alguien ni en moldearlo a tus necesidades, recuerda que no somos un trozo de arcilla, sino en complementar las carencias, virtudes y también defectos de esa persona, haciendo su vida más plena.
El amor te ayuda a levantarte después de cada caída, te hace sonreír aún con lágrimas en los ojos, te acompaña a perseguir tus sueños y se juega la vida por ayudarte a conseguirlos. No se rinde ante las adversidades, lucha en cada momento, se alimenta de hechos y florece con palabras, proyectos e ilusiones.
Pero lo único que realmente importa es conocer y aceptar a la otra persona tal y cómo es y llenar su espíritu. Formar entre los dos un sólo alma más grande y fuerte... un alma que necesite de ambos para estar completa.
Quiéreme como soy ahora, al igual que yo he aprendido a quererme y te prometo que algún día seremos tan libres que volveremos, una y otra vez, el uno al otro, tan sólo para amarnos.
sábado, 15 de octubre de 2016
Musa
Más allá del manto cobalto que cubre nuestras cabezas y de las rutilantes estrellas que iluminan nuestros caminos...
Se encuentra el alma del enamorado,
el mendigo de sus pasiones,
el loco amante de las profundas sensaciones que despiertan su espíritu.
Alejado de la fingida cordura que arrastran pesadamente otras almas perdidas, carga con su pluma a cualquier parte, lejos de la realidad que se descubre ante sus ojos pero que no profundiza en su endurecido corazón.
Sus palabras fluyen cual cascada, tras el
largo recorrido de un agitado y caudaloso río, liberando su opresión y sus secretos.
Convulsas, directas,
vehementes.
Y se encomienda al Dios al que un día le
prometió lealtad y devoción, para que sane las manchas de su oscurecida alma, abandonada a los vicios ocultos de su ser más primitivo.
Allí, en sus ojos café, fue dónde vio reflejada su misericordia por última vez, y allí quería quedarse para siempre.
Junto a su amada.
Susurrando poemas de amor a su oído, acariciando sus manos y jugando con su cabello.
Describiendo en su pequeño cuaderno cada huella que ella dejaba en su alma, así fueran delicadas caricias o doloridas cicatrices.
Ella era la luna que resplandecía tanto en sus noches que las convertía en interminables días, y ni el mismísimo sol se atrevería a compararse con el calor que ésta desprendía.
Lejos del mundo físico y de todos, su corazón volvía a latir apresuradamente...
por ella.
miércoles, 12 de octubre de 2016
Abre tus ojos y tus alas
Dio unos pasos hacia el abismo que se abría ante ella, alejándose de sus miedos y sus temores, escapando de las cuerdas invisibles que ataban sus emociones a la inevitable rutina que asediaba su alma.
El agua se tornaba verde y azul bajo los rayos de sol que caían impasibles ante la atenta mirada del tiempo. Pasaban las horas y los días y todo seguía igual, inmóvil, desolado, muerto. Cómo si yaciera inerte con las manos sobre el pecho, sintiendo cada latido pero imperturbable ante las manecillas que marcaban el inevitable destino.
Las entrañables raíces de los árboles se pudrían poco a poco con cada lágrima derramada por los rostros compungidos que no encontraban ni un instante de paz, y ya serían incapaces de florecer otra primavera más, ni siquiera bajo el reconfortante calor que el dorado gigante desprendía, no sin las perladas sonrisas y el brillo de la esperanza en las centelleantes pupilas.
Los colores que antes se mecían en el viento fueron perdiendo intensidad ante las vacías miradas, hasta convertirse en una escala de grises tediosos, olvidando los matices que hacían únicos cada momento que se recordaban como pura monotonía. Se velaban los ojos y se caía en la desolación de las adormecidas almas.
Un halcón cruzó imponente ante sus ojos con las alas desplegadas en toda su magnitud, recordándole que sus ansias de libertad únicamente se veían coartadas por su oscura visión ante el mundo y su miedo a abrir sus alas para alzar el vuelo.
miércoles, 5 de octubre de 2016
Apolo
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo recordando aquella noche.
La luna había terminado contemplando sus cuerpos desnudos y ávidos de deseo. El contacto de sus pieles era suave pero electrizante y el sudor, que cubría con una fina capa sus cuerpos, se entremezclaba perfumando el ambiente de casi palpable lujuria y deseo. Sus dedos temblaban al rozar su torso claro y perfecto y sin embargo, él parecía tan seguro de sí mismo y de a lo que estaba jugando...
Se dejó llevar por el momento y sus sentimientos, ya no era su cabeza y su razón las que hablaban, ahora su corazón y su cuerpo habían tomado las riendas al igual que dos experimentadas amazonas cabalgando en ruta hasta Cilicia, buscando el éxito sobre sus batallas.
Había ansiado tanto ese momento que ni siquiera pensaba en cómo había llegado hasta ahí. Ella lo adoraba y al fin podía poseer su cuerpo, con eso se conformaba, pues creía no ser capaz nunca de poseer su alma.
Él, la besaba dulcemente, era tan sutil su contacto que a veces creía simplemente que Morfeo había vuelto a por ella sumiéndola en un trance de placer imaginario. Ella, se deshacía en su boca y disfrutaba del baile de sus lenguas ardientes al compás de sus latidos.
Admiraba su desnudez. Su cuerpo claro, esbelto y suave parecia tallado en alabastro, y creyó estar contemplando un ángel privado del milagro de sus alas, era tan bello que su imagen dañaba sus pupilas. Su pelo caía delicadamente sobre su nuca y ansiaba perder sus dedos en él y jugar con cada exquisito mechón como si de sedosas plumas se tratase.
Arqueaba su cuerpo para recibir plenamente a su Apolo, dueño indiscutible de todo su ser y se dejaba caer en un profundo abismo de placer inexplicable del que no quería volver a salir. Se rindió completamente a sus pasiones y a su devoción por él y el estallido de su vientre fue inigualable.
Se había convertido irremediablemente suya en cuerpo y alma.
martes, 4 de octubre de 2016
Todo y Nada
No sé en qué momento Dios decidió ponerte en mi camino, pero ya creo saber para qué y me faltará vida para agradecer este soplo de aire fresco.
Despiertas mi cerebro aletargado ante la mediocridad de esta sociedad en la que coexistimos, dónde me siento inevitablemente fuera de lugar. Tu voz es casi hipnótica para mis oídos, cuando estoy contigo el mundo se detiene por unos instantes, todo se apaga y ante la lejanía de la realidad tan solo queda tu luz, tu respiración y tus palabras, que me ayudan a volar alto y lejos de la simpleza que emana la humanidad que nos acompaña.
Sin embargo, después de conocerte a tí, aún creo que queda algo de esperanza para este desolador mundo que se vicia cada día más de egoísmo y soberbia.
Buscamos sin demasiado interés, con los ojos entrecerrados, y queremos las cosas fáciles de alcanzar, pues esas no conllevan demasiado esfuerzo ni dedicación. Atajamos caminos simplemente para "llegar" cuanto antes a nuestros destinos y por ello nos perdemos en el viaje paisajes y momentos inolvidables, luces y colores...
Se ha llegado tan lejos y caído tan bajo que ya ni siquiera se siente respeto por el sagrado regalo que es la vida.
Nos creemos en posesión de la verdad absoluta, dueños de todo lo que nos rodea, sentimos el derecho de poder hacer y deshacer a nuestro antojo incluso aunque conlleve arrasar con otras vidas.
Pero tú no eres así y me gusta cuando me abres los ojos, llenas mis oídos y desnudas mi alma. Eres capaz de convertirte en "todo" sin ser realmente "nada" mío.
Y es que eres adictivo y tus palabras son mi droga.
domingo, 2 de octubre de 2016
Lucha de gigantes
Despertó inmóvil en una cama, llena de miedos e incertidumbres. Su vida había cambiado para siempre y sin embargo no se resignaba a que aquello fuera el final.
Resignarse era abandonarse a su destino sin luchar, sin dar la guerra a la que estaba acostumbrada y no quería hacer eso, no podía permitirse el lujo de llorar el resto de su vida y no rendir pleito. Mentalmente luchó con todas sus fuerzas para reunir la valentía que necesitaba para buscar luz entre la oscuridad que se presentaba ante sus ojos. En aquel momento lloró y se desesperó, no sabia como lidiar contra la amarga prueba que le había puesto la vida. Maldijo un millón de veces a su Dios por haberla abandonado, y sin embargo nunca se rindió a pesar del mal pronóstico que le auguraban. El temible final no se apodedaria de ella, al menos no de su voluntad.
Postrada en una silla veía el mundo pasar ante sus ojos a una velocidad desorbitada y ella ni si quiera podía moverse.
Todo a su alrededor seguía en la normalidad habitual, las idas y venidas de la gente se convirtieron en fotogramas a cámara rápida que pasaban por su lado sin siquiera girar la mirada. Dejó mucha gente por el camino, personas que nunca estuvieron a la altura de la situación. Se convirtió en una especie de "estorbo" para compañías a las que creía amigos y a cambio aprendió a valorar como nunca a aquellos que aunque todo se fuera a la mierda, se quedaron a su lado.
Conoció a los verdaderos amigos, los que sufrían y lloraban con ella, aquellos que también le ofrecían sus ratos, palabras y brazos para hacerla sentir mejor.
Todo fue a peor cuando tuvo que alejarse de su tierra, sus verdaderos amigos y su vida, pero ahora era cuando más valor debía mostrar, cuando tenía que demostrarle a todo y a todos que su voluntad era más fuerte que nunca y que jamás se rendiría, ahí comenzó su verdadera lucha.
Y así pasaron los años, con algunos momentos de felicidad en la inmensa soledad que la invadía, una soledad que simplemente sentía por dentro, porque los más importantes seguían junto a ella, su familia.
También conoció mucha gente que se unió al vaivén de sus días, que la quiso y la aceptó por lo que era ahora y a los que ya les debe tanto que una vida entera no será suficiente.
Tras mucho trabajo, mucho esfuerzo y mucha lucha... todo comenzaba a tomar forma de nuevo en su vida y al fin era capaz de ver la luz al final del túnel.
Y se prometió a sí misma no rendirse jamás.
domingo, 25 de septiembre de 2016
Vértigo
Una vez más caminé sin sentido por las angostas y oscuras calles que formaban un laberinto en la pequeña ciudad, absorta en mi infinita soledad, con las manos metidas en mi viejo abrigo verde desgastado por el tiempo, pensando lo que podría haber sido de ti, de mí, de nosotros...
Recordando nuestras historias, nuestros secretos, aquellas palabras que ya sólo formarán parte del olvido.
Sin poder evitarlo una lágrima recorrió mi rostro, era la llamada de la desesperación que me invadía, la tristeza que poco a poco consumía mi alma, frágil, como una mota de polvo cósmico que flota en la inmensidad del vacío de nuestra existencia.
Alejada de Dios y del mundo recordaba el brillo de su mirada, tan limpia y serena como un mar en calma, las motas verdes que salpicaban de una forma tan curiosa sus iris en los que me había perdido una y otra vez únicamente acompañada por el silencio. Aquellos ojos habían iluminado mis días, incluso los más oscuros, y sin embargo ya no los volvería a ver, tan sólo me quedaba imaginarlos, dibujarlos en mi cabeza y tatuarmelos en el alma.
Ante la decadencia de mis pensamientos mi cabeza comenzó a dar vueltas y unas infinitas ganas se vomitar se apoderaron de mis entrañas. Decirle adiós fue lo más duro que he hecho en mi vida y pensar que jamás volvería a verle me producía un vértigo inexplicable, incluso con los pies bien aferrados al suelo.
Fue arrancado del mundo en su mejor momento, cuando más brillaba, lleno de planes y de vida, todo se apagó repentinamente y me dejó sola ante la adversidad de afrontar su ausencia.
Y así pasan los días, yo lejos de él y él ya, lejos de todo.
lunes, 19 de septiembre de 2016
No me sonrías así...
Paseando por la calle observé sonrisas de plástico, mentiras dibujadas en forma de alegría forzada, labios bajo una tensión latente que se obligaban a formar una amplia línea curva hasta en los rostros más desencajados.
Las cicatrices del alma ya sólo se ocultan bajo una obligada sonrisa, da igual lo que sientas o cómo te sientas, lo único que hacemos es fingir, ejecutamos papeles como si de actores nos tratásemos.
Creemos que la "felicidad", aunque sea inventada, nos coloca en un escalón superior, más cercano al Olimpo y los Dioses que allí moran. Nos convierte en más poderosos e invencibles, pero al final tan sólo es un engaño, una ilusión, una quimera.
Nos da miedo enfrentarnos a la realidad, por eso creamos mentiras, falsas apariencias, hipócritas sonrisas y nos autoconvencemos de nuestra propia farsa.
La "felicidad" como tal, a veces no es real, tan solo una fachada, pero intentamos vivir ajenos al dolor de nuestra superflua existencia difrazando de coraje y alegría nuestros gestos, escondiéndonos detrás del entusiasmo que ahora reflejan nuestros embusteros rostros y llenando nuestras cabezas de falaces palabras que creemos nos harán sentir mejor con nosotros mismos.
Mentirnos a nosotros y a los demás no sanará las heridas, y fingir falso júbilo tampoco pero creemos que así no dejaremos visibles nuestras flaquezas, y eso es lo que nos hace sentirnos más fuertes ante los ojos de los que consideramos titanes que amenazan con quebrar definitivamente nuestras emociones y nuestros corazones.
domingo, 18 de septiembre de 2016
Allí estará Él
Cuentan que cuando un alma errante queda atrapada demasiado tiempo en el purgatorio, a la espera de su purificación, el dolor es tan inmenso que son capaces de mirar a los ojos al mismísimo diablo y suplicar por su miserable destino.
Pobres almas encadenadas a la condena de sus pecados, que anhelan la hora de unirse al Padre en la inmensidad de su gloria para disfrutar al fin de un poco de paz. Pobres desgraciadas, que se arrastran en la oscuridad de la densa niebla que oculta hasta sus mayores atrocidades aún seguidas de arrepentimientos. Pobres almas sumidas en la desesperación, castigadas y dejadas a su suerte mientras buscan un atisbo de luz en la profunda infinidad de su patética existencia.
Algún día ellas pasaron por esta vida sin pena ni gloria y de ellas solo nos queda el refugio de su insípida intrascendencia.
Esperan ansiosas ahora el perdón de Nuestro Señor, y poder vanagloriarse por pertenecer al reino de los cielos, pero primero deberán cumplir su condena.
Deberán limpiar su espíritu y su pasado si quieren renacer en un nuevo futuro con la promesa de la vida eterna.
Benditas almas que algún día conocerán el inmenso regalo que Dios les hace al presentarles esta última oportunidad de salvación. Esa última mirada de amor que les llevará a encontrarse con él en la grandeza de su reino eterno.
miércoles, 14 de septiembre de 2016
Será nuestro secreto
Allí por donde pasas dejas huella. Tu presencia lo ilumina todo, las ruinas se convierten en palacios y hasta un paisaje seco y muerto, florece ante ti.
Venero tu perfección tan imperfecta, tus rasgos, tu pelo cuidadosamente desordenado, tus ojos llenos de fugaces visiones de una realidad paralela, tu forma de moverte tan descuidada y excitante a la vez, el tono de tu voz dulce y apasionado, tus dos pies izquierdos cuando bebes demasiado y la forma en que eres capaz de ver la vida y luchar por lo que crees.
En cierto modo te envidio, eres quién quieres ser y no lo que los demás esperan o quieren de ti. Eres valiente y fuerte, más incluso de lo que tú imaginas. Puedes caminar con la frente alta, con orgullo, ese orgullo que nace de lo más profundo,ese pecado capital por el que ni el mismísimo Luzbel sería capaz de castigarte. Muchos venderían su alma al diablo por seguir tus pasos, por ser como tú, aquello que anhelan ser y no se atreven por cobardía o por simple comodidad.
No dejes que nadie apague tu voz ni silencie tus verdades, porque muchos hablarán de ti y querrán hundirte, no porque lo merezcas, sino porque ellos no son dignos de estar a tu altura, se sienten inferiores y realmente lo son.
Tu boca escupe verdades pero la mayoría callan secretos y vergüenzas, por eso tal vez no encajes en este mundo, no en estos tiempos, eso es lo que te hace tan especial.
Enséñame a no tener miedo, déjame ver a través de tus ojos lo que sólo soy capaz de percibir borrosamente con los míos. Ayúdame a quitar las vendas que cubren de inocencia cada acto deleznable que corrompe nuestro mundo y muéstrame la verdad.
No seremos nosotros los que valoremos los pecados ajenos, dicen que hay un Dios que se encargará de ello. Pero de la mano sortearemos los obstáculos, juntos llegaremos más allá que sus palabras necias y sus absurdos juicios.
Yo te apoyaré hasta el final, porque además de envidiarte sin maldad, te admiro con orgullo y devoción y mi mayor logro será aprender de ti todas las cosas buenas que te hacen tan grande...
lunes, 12 de septiembre de 2016
Regreso al presente
Veo a los niños felices, despreocupados, ajenos al dolor y a la maldad. Juegan al balón, corren, saltan, bajan por los toboganes confiados, cómo si al final les esperase un mundo nuevo y llaman a viva voz a sus padres para que les acompañen en sus andanzas. Sin embargo, ellos están demasiado ocupados en sus cervezas y en sus móviles, separados de la realidad, ensimismados en sus propios pensamientos . Ya no sabemos escuchar a los niños, hemos agotado nuestra paciencia y dejado de lado la comunicación. Ahora hablamos mucho por redes sociales, pero somos incapaces de crear lazos reales y sólidos a nuestro alrededor.
Un niño se ha caído y llora desconsolado por unos pequeños rasguños que se ha hecho en la rodilla izquierda, me acerco a él para intentar consolarle pero no sirve de nada, no me quiere ni me necesita, solo quiere a su mamá, que ríe en la terraza de un bar junto a sus otras amigas mientras se pasan unas a otras un teléfono, por lo que deduzco que debe haber una imagen graciosa que comparten. Ni siquiera se ha percatado del pequeño traspiés de su primogénito.
Mañana éste ya ni se acordará del percance, pero ahora para él esto es un mundo y su mamá no está ahí.
Añoro aquellos momentos, cuándo todo se curaba con un abrazo, un beso o unas simples palabras de mamá, cuándo olvidábamos con facilidad lo que nosotros entendíamos como grandes males, que desaparecían como un suspiro desvanecido en el viento.
Nos hacemos mayores, es inevitable, y no sólo envejecemos físicamente, también lo hacemos emocionalmente. Esos sentimientos puros se han convertido en otros menos sanos, menos limpios, más tóxicos.
Éramos tan felices y en este momento nos sentimos tan desdichados...
Y ahí nos encontramos ahora, con una botella en la mano, mirando cómo la vida pasa ante nosotros, cómo los niños se hacen grandes y cómo se corrompen sus benditas almas. Deseando que todo cambie pero sin hacer nada por intentarlo. Grabando en nuestras retinas las risas para algún día intentar compensar los llantos, rememorando instantes felices de nuestra infancia que ya sólo están ahí, en lo más profundo de nuestros recuerdos. Guardados en un baúl bajo llave para que nadie pueda arrebatárnoslos jamás.
Y ahí estamos ahora, comenzando a arrugarnos por fuera y a secarnos por dentro.
domingo, 11 de septiembre de 2016
El fin de los finales
Decidió cambiar de aires, de ciudad y de vida.
Decidió empezar de nuevo lejos de todo lo que le hacía tanto daño.
Cuando la noche anterior se metió entre las finas sábanas blancas, sintió una presión en el pecho que amenazaba con llevársela a lo más profundo de un agujero negro, dónde todo desaparecía y sólo quedaba la nada. Allí dónde la desesperación reinaba con majestuosidad ante todo y el resto de sentimientos solo alcanzaban a arrodillarse ante su grandeza.
Tras un sueño escaso e intermitente se levantó temprano, extasiada, alzó la persiana y observó al gigante que se levantaba ante ella, brillante, inmenso, cálido y lleno de vida, abrió la ventana y respiró con fuerza como si quisiera llenarse de la vitalidad que la rodeaba. Los pájaros trinaban mientras revoloteaban al rededor de las ramas del caduco árbol ya desnudo que se divisaba desde su posición y deseó ser uno de ellos, poder abrir sus alas y volar lejos de ahí.
Cogió su maleta repleta de esperanzas e ilusiones, pesaba mucho, pero era una carga que le agradaba soportar. Sabía que eso era todo lo que necesitaba para salir con la cabeza bien alta y enfrentarse a su destino. Ahora se sentía fuerte, no cómo anoche.
Se alejó con alguna lágrima brotando de sus ojos pero no titubeó, sabía que no debería hacerlo si quería renacer de sus cenizas, como el Ave Fénix. No se volvió ni un instante para mirar atrás, había entendido que si el sol había sido capaz de derrotar a la oscuridad y a las nubes una vez más, con tanta fuerza, ella también podría, o al menos, debería intentarlo.
Caminó con decisión hacia la estación, allí la esperaba un tren que la llevaría a un destino fijo, a su verdadero hogar, a la libertad.
Esas serian hoy sus alas.
sábado, 10 de septiembre de 2016
Su verdad... mi verdad
Cada vez que cogía un bolígrafo entre sus dedos éste parecía cobrar vida propia.
Se deslizaba con suavidad sobre el desierto papel, mostrando sus pensamientos más profundos, reflejando sus temores y sus emociones, esas que ya no podía contener, que ardían en su interior y quemaban sus entrañas.
A veces se sentía demasiado expuesta, demasiado vulnerable, pero escribir aliviaba su alma y descongestionaba su oprimido corazón, incluso a riesgo de dejar que otras mentes juzgasen sus nobles intenciones.
Las palabras brotaban de su cabeza descontroladamente, sin ningún orden, sin ningún plan preconcebido, y quedaban plasmadas con la fuerza que irradiaba su alma, exteriorizando su verdad.
Algún día, alguien sabría valorar la carga emocional que sus manos derramaban a través de la tinta. Alguien sería capaz de comprender sus anhelos más ocultos y acompañarla en su camino hacia su propio descubrimiento, sin juzgarla, sin sentenciarla, únicamente acariciaría su pelo mientras ella y su bolígrafo se dejaban llevar y bailaban al compás de las notas que nacían de su corazón.
Pero, mientras el destino decidía a quién poner en su camino, su amor más puro sería su bolígrafo y su única verdad...
Sus palabras.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
La cinta
La cinta verde, que ataba sus muñecas y unía sus manos, era tan fina y holgada que nunca eran concientes de que existía. Pasaba desapercibida ante sus ojos, disfrazada de seguridad, confianza y estabilidad.
Sólo notaban su presencia cuando se alejaban un poco más de la cuenta. Cuándo comenzaban a notar cómo la tirantez empezaba a dañar sus venas, llegando a provocar llagas en la delicada piel que ésta rodeaba, y sus manos se les hinchaban y amorataban al compás de cada latido que intentaba bombear sangre a sus frágiles dedos.
Es entonces cuando retrocedían sobre sus pasos para calmar monentaneanente el dolor. Pero cada día esa cinta se desgastaba más y más, y no sólo por el paso del tiempo, sino que también coadyuvaban sus, cada vez más frecuentes, sacudidas.
Buscaban repetidamente su lugar en el mundo, lejos el uno del otro, pero la cinta no se lo permitía, era demasiado férrea y siempre volvía a unirlos en la exasperación de su habitación.
El amor que un día se profesaron había cegado sus pensamientos y sus actos, y se habían dejado vivir así, ligados al pasado, a los recuerdos, a sus primitivas pasiones... esas que ya no dominaban sus vidas ni consumían sus espíritus.
Ese amor fue tejiendo la cinta verde que ahora sólo coartaba su libertad y su felicidad.
Los troncos que una vez ardían formando viva lumbre ahora solo eran cenizas, rescoldos de un amor que se fue consumiendo, al igual que la titubeante llama de una vela en una noche de verano.
Pero la cinta seguía ahí, para recordarles que permanecían unidos por un sentimiento que era más grande que ellos, más grande que la razón y sus convicciones.
Ya estaba sucia y deshilachada, pero incluso pese a su fragilidad aún ejercía resistencia.
Sin embargo, un último distanciamiento, un último tirón, ésta vez, más brusco que todos los anteriores, desgarró finalmente las fibras sin dejar posibilidad de volver a unirla.
Ahora mirarán la cinta colgando lánguidamente de sus manos y con el tiempo aprenderán... que estar con alguien porque les ofrecía un buen futuro, significa que tarde o temprano querrían volver a su pasado...
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