sábado, 29 de octubre de 2016

Y llegaste tú...





Es tan difícil tomar decisiones en cuánto al amor...los sentimientos encontrados y los prejuicios absurdos que nos inculcan desde pequeños...

Tú, por ejemplo, me dejas ir pensando que podrás encontrar algo mejor, algo que se adecue más a tu vida y a tus expectativas y no tienes en cuenta que posiblemente también haya alguien mejor que tú para mí y sin embargo yo decido quedarme contigo.

Con tus defectos, tus inseguridades y tus miedos. Con tus absurdas manías y tus oscuros vicios, con tu complejo carácter y tus salidas de tono, con tus palabras llenas de odio y resentimiento, pero también de verdades y sabias experiencias.

Yo quiero y busco darte algo mejor, un presente y un futuro claro y esperanzador, el cariño que ni tú mismo eres capaz de imaginar que existe, limpio, puro, inexplicable. Un amor lleno de ternura y dedicación, y vacío de envidias y 
convencionalismos.

Un sentimiento inmaculado, libre de pecado y de ajenas opiniones.

Nunca te juzgué por palabras foráneas, no soy de esas, intento ponerme en tu piel y ahora sé lo difícil que es. Ahora entiendo lo que eres y quién eres y me compadezco de aquellos que hablan de ti desde su ignorancia y envidia, desde el vacío de sus almas simples y mediocres.

Ellos jamás serán como tú y por eso te quiero, porque eres distinto y porque me has enseñado tanto en tan poco tiempo que hasta me da miedo reconocerlo.

Me da pánico enfrentarme a la vida de la que me hablas, tan sucia y perdida, tan sóla y falta de valores, tan fría y abúlica, porque me siento fuera de lugar en ella, desorientada, ajena, vacía...

Daría lo que fuera porque me dejaras enseñarte algo mejor, porque me dejaras compartir tus alegrías y tus penas y que entendieses que siempre voy a estar ahí, para lo que necesites y siempre que lo necesites, porque mi cariño por ti es sincero y mis ganas de completarte infinitas.





viernes, 28 de octubre de 2016

Plena de ti






Tu recuerdo permanecerá ahí,

intacto,

incluso con el paso del tiempo y de las lágrimas...
porque nunca olvidaré las noches del cálido verano, que en mi insomnio repetí

tu nombre.

Fuiste la luz que iluminó mi oscuridad, deseé tantas veces pasear agarrada de tu mano a la luz de la hermosa luna que reinaba en la inmensidad...

Anhelaba tu contacto y tus caricias igual que si fueran mías,

pobre ilusa de mí,

porque tú eres de todas y no eres de ninguna.

Y jamás serás mio.

Nunca sabrás el amor que te guardé, el que nunca me dejaste demostrarte.

Y allí en tu soledad comprenderás, que mi amor por ti no fue tan sólo una fantasía,

una quimera,

sino que era el fruto de las pasiones más ocultas de mi alma...

la realidad de mi ser atormentado y lleno de fantasmas.

Porque aún te quiero y no me arrepiento de este sentimiento que inunda mi espíritu...

y mi corazón.



miércoles, 19 de octubre de 2016

La esencia del amor






Quiéreme por lo que soy lejos de ti, no en lo que me conviertes estando contigo.

Acepta mis miedos e inseguridades, ayúdame con ellos, fomenta mis inquietudes, anímame a cumplir mis sueños, valora mis cualidades y déjame ser quién soy y quién quiero ser.

No siempre será fácil, no te negaré que a veces, hasta te sacaré de tus casillas, pero algún día podrías incluso extrañar mis excéntricas manías.

Quiéreme libre, siendo yo misma, después de que me haya descubierto y aceptado, porque sino nunca me amarás realmente, tan sólo verás una imagen distorsionada de mí misma y nunca me identificarás con tus espectativas.

Aprende a valorar quién soy y cómo soy porque nací libre y libre quiero seguir siendo, pero a tu lado.

Quiero y necesito que me aceptes así, porque es la única forma en la que te pobré amar incondicionalmente y te daré lo mejor de mí. Sin miedos, sin desconfianza, sin mentiras, sin reticencias...

El amor no consiste en cambiar a alguien ni en moldearlo a tus necesidades, recuerda que no somos un trozo de arcilla, sino en complementar las carencias, virtudes y también defectos de esa persona, haciendo su vida más plena.

El amor te ayuda a levantarte después de cada caída, te hace sonreír aún con lágrimas en los ojos, te acompaña a perseguir tus sueños y se juega la vida por ayudarte a conseguirlos. No se rinde ante las adversidades, lucha en cada momento, se alimenta de hechos y florece con palabras, proyectos e ilusiones.

Pero lo único que realmente importa es conocer y aceptar a la otra persona tal y cómo es y llenar su espíritu. Formar entre los dos un sólo alma más grande y fuerte... un alma que necesite de ambos para estar completa.

Quiéreme como soy ahora, al igual que yo he aprendido a quererme y te prometo que algún día seremos tan libres que volveremos, una y otra vez, el uno al otro, tan sólo para amarnos.



sábado, 15 de octubre de 2016

Musa







Más allá del manto cobalto que cubre nuestras cabezas y de las rutilantes estrellas que iluminan nuestros caminos...

Se encuentra el alma del enamorado,

el mendigo de sus pasiones,

el loco amante de las profundas sensaciones que despiertan su espíritu.

Alejado de la fingida cordura que arrastran pesadamente otras almas perdidas, carga con su pluma a cualquier parte, lejos de la realidad que se descubre ante sus ojos pero que no profundiza en su endurecido corazón.

Sus palabras fluyen cual cascada, tras el 
largo recorrido de un agitado y caudaloso río, liberando su opresión y sus secretos.

Convulsas, directas,

vehementes.

Y se encomienda al Dios al que un día le 
prometió lealtad y devoción, para que sane las manchas de su oscurecida alma, abandonada a los vicios ocultos de su ser más primitivo.

Allí, en sus ojos café, fue dónde vio reflejada su misericordia por última vez, y allí quería quedarse para siempre.

Junto a su amada.

Susurrando poemas de amor a su oído, acariciando sus manos y jugando con su cabello.

Describiendo en su pequeño cuaderno cada huella que ella dejaba en su alma, así fueran delicadas caricias o doloridas cicatrices.

Ella era la luna que resplandecía tanto en sus noches que las convertía en interminables días, y ni el mismísimo sol se atrevería a compararse con el calor que ésta desprendía.

Lejos del mundo físico y de todos, su corazón volvía a latir apresuradamente...


por ella. 



miércoles, 12 de octubre de 2016

Abre tus ojos y tus alas








Dio unos pasos hacia el abismo que se abría ante ella, alejándose de sus miedos y sus temores, escapando de las cuerdas invisibles que ataban sus emociones a la  inevitable rutina que asediaba su alma.

El agua se tornaba verde y azul bajo los rayos de sol que caían impasibles ante la atenta mirada del tiempo. Pasaban las horas y los días y todo seguía igual, inmóvil, desolado, muerto. Cómo si yaciera inerte con las manos sobre el pecho, sintiendo cada latido pero imperturbable ante las manecillas que marcaban el inevitable destino.

Las entrañables raíces de los árboles se pudrían poco a poco con cada lágrima derramada por los rostros compungidos que no encontraban ni un instante de paz, y ya serían incapaces de florecer otra primavera más, ni siquiera bajo el reconfortante calor que el dorado gigante desprendía, no sin las perladas sonrisas y el brillo de la esperanza en las centelleantes pupilas.

Los colores que antes se mecían en el viento fueron perdiendo intensidad ante las vacías miradas, hasta convertirse en una escala de grises tediosos, olvidando los matices que  hacían únicos cada momento que se recordaban como pura monotonía. Se velaban los ojos y se caía en la desolación de las adormecidas almas.

Un halcón cruzó imponente ante sus ojos con las alas desplegadas en toda su magnitud, recordándole que sus ansias de libertad únicamente se veían coartadas por su oscura visión ante el mundo y su miedo a abrir sus alas para alzar el vuelo.



miércoles, 5 de octubre de 2016

Apolo







Un escalofrío recorrió todo su cuerpo recordando aquella noche.

La luna había terminado contemplando sus cuerpos desnudos y ávidos de deseo. El contacto de sus pieles era suave pero electrizante y el sudor, que cubría con una fina capa sus cuerpos, se entremezclaba perfumando el ambiente de casi palpable lujuria y deseo. Sus dedos temblaban al rozar su torso claro y perfecto y sin embargo, él parecía tan seguro de sí mismo y de a lo que estaba jugando...

Se dejó llevar por el momento y sus sentimientos, ya no era su cabeza y su razón las que hablaban, ahora su corazón y su cuerpo habían tomado las riendas al igual que dos experimentadas amazonas cabalgando en ruta hasta Cilicia, buscando el éxito sobre sus batallas.

Había ansiado tanto ese momento que ni siquiera pensaba en cómo había llegado hasta ahí. Ella lo adoraba y al fin podía poseer su cuerpo, con eso se conformaba, pues creía no ser capaz nunca de poseer su alma.

Él, la besaba dulcemente, era tan sutil su contacto que a veces creía simplemente que Morfeo había vuelto a por ella sumiéndola en un trance de placer imaginario. Ella, se deshacía en su boca y disfrutaba del baile de sus lenguas ardientes al compás de sus latidos.

Admiraba su desnudez. Su cuerpo claro, esbelto y suave parecia tallado en alabastro, y creyó estar contemplando un ángel privado del milagro de sus alas, era tan bello que su imagen dañaba sus pupilas. Su pelo caía delicadamente sobre su nuca y ansiaba perder sus dedos en él y jugar con cada exquisito mechón como si de sedosas plumas se tratase.

Arqueaba su cuerpo para recibir plenamente a su Apolo, dueño indiscutible de todo su ser y se dejaba caer en un profundo abismo de placer inexplicable del que no quería volver a salir. Se rindió completamente a sus pasiones y a su devoción por él y el estallido de su vientre fue inigualable.

Se había convertido irremediablemente suya en cuerpo y alma.



martes, 4 de octubre de 2016

Todo y Nada






No sé en qué momento Dios decidió ponerte en mi camino, pero ya creo saber para qué y me faltará vida para agradecer este soplo de aire fresco.

Despiertas mi cerebro aletargado ante la mediocridad de esta sociedad en la que coexistimos, dónde me siento inevitablemente fuera de lugar. Tu voz es casi hipnótica para mis oídos, cuando estoy contigo el mundo se detiene por unos instantes, todo se apaga y ante la lejanía de la realidad  tan solo queda tu luz, tu respiración y tus palabras, que me ayudan a volar alto y lejos de la simpleza que emana la humanidad que nos acompaña.

Sin embargo, después de conocerte a tí, aún creo que queda algo de esperanza para este desolador mundo que se vicia cada día más de egoísmo y soberbia.

Buscamos sin demasiado interés, con los ojos entrecerrados, y queremos las cosas fáciles de alcanzar, pues esas no conllevan demasiado esfuerzo ni dedicación. Atajamos caminos simplemente para "llegar" cuanto antes a nuestros destinos y por ello nos perdemos en el viaje paisajes y momentos inolvidables, luces y colores...

Se ha llegado tan lejos y caído tan bajo que ya ni siquiera se siente respeto por el sagrado regalo que es la vida.

Nos creemos en posesión de la verdad absoluta, dueños de todo lo que nos rodea, sentimos el derecho de poder hacer y deshacer a nuestro antojo incluso aunque conlleve arrasar con otras vidas.

Pero tú no eres así y me gusta cuando me abres los ojos, llenas mis oídos y desnudas mi alma. Eres capaz de convertirte en "todo" sin ser realmente "nada" mío.

Y es que eres adictivo y tus palabras son mi droga.



domingo, 2 de octubre de 2016

Lucha de gigantes






Despertó inmóvil en una cama, llena de miedos e incertidumbres. Su vida había cambiado para siempre y sin embargo no se resignaba a que aquello fuera el final.

Resignarse era abandonarse a su destino sin luchar, sin dar la guerra a la que estaba acostumbrada y no quería hacer eso, no podía permitirse el lujo de llorar el resto de su vida y no rendir pleito. Mentalmente luchó con todas sus fuerzas para reunir la valentía que necesitaba para buscar luz entre la oscuridad que se presentaba ante sus ojos. En aquel momento lloró y se desesperó, no sabia como lidiar contra la amarga prueba que le había puesto la vida. Maldijo un millón de veces a su Dios por haberla abandonado, y sin embargo  nunca se rindió a pesar del mal pronóstico que le auguraban. El temible final no se apodedaria de ella, al menos no de su voluntad.

Postrada en una silla veía el mundo pasar ante sus ojos a una velocidad desorbitada y ella ni si quiera podía moverse.

Todo a su alrededor seguía en la normalidad habitual, las idas y venidas de la gente se convirtieron en fotogramas a cámara rápida que pasaban por su lado sin siquiera girar la mirada. Dejó mucha gente por el camino, personas que nunca estuvieron a la altura de la situación. Se convirtió en una especie de "estorbo" para  compañías a las que creía amigos y a cambio aprendió a valorar como nunca a aquellos que aunque todo se fuera a la mierda, se quedaron a su lado.

Conoció a los verdaderos amigos, los que sufrían y lloraban con ella, aquellos que también le ofrecían sus ratos, palabras y brazos para hacerla sentir mejor.

Todo fue a peor cuando tuvo que alejarse de su tierra, sus verdaderos amigos y su vida, pero ahora era cuando más valor debía mostrar, cuando tenía que demostrarle a todo y a todos que su voluntad era más fuerte que nunca y que jamás se rendiría, ahí comenzó su verdadera lucha.

Y así pasaron los años, con algunos momentos de felicidad en la inmensa soledad que la invadía, una soledad que simplemente sentía por dentro, porque los más importantes seguían junto a ella, su familia.

También conoció mucha gente que se unió al vaivén de sus días, que la quiso y la aceptó por lo que era ahora y a los que ya les debe tanto que una vida entera no será suficiente.

Tras mucho trabajo, mucho esfuerzo y mucha lucha... todo comenzaba a tomar forma de nuevo en su vida y al fin era capaz de ver la luz al final del túnel.

Y se prometió a sí misma no rendirse jamás.