Es tan difícil tomar decisiones en cuánto al amor...los sentimientos encontrados y los prejuicios absurdos que nos inculcan desde pequeños...
Tú, por ejemplo, me dejas ir pensando que podrás encontrar algo mejor, algo que se adecue más a tu vida y a tus expectativas y no tienes en cuenta que posiblemente también haya alguien mejor que tú para mí y sin embargo yo decido quedarme contigo.
Con tus defectos, tus inseguridades y tus miedos. Con tus absurdas manías y tus oscuros vicios, con tu complejo carácter y tus salidas de tono, con tus palabras llenas de odio y resentimiento, pero también de verdades y sabias experiencias.
Yo quiero y busco darte algo mejor, un presente y un futuro claro y esperanzador, el cariño que ni tú mismo eres capaz de imaginar que existe, limpio, puro, inexplicable. Un amor lleno de ternura y dedicación, y vacío de envidias y
convencionalismos.
Un sentimiento inmaculado, libre de pecado y de ajenas opiniones.
Nunca te juzgué por palabras foráneas, no soy de esas, intento ponerme en tu piel y ahora sé lo difícil que es. Ahora entiendo lo que eres y quién eres y me compadezco de aquellos que hablan de ti desde su ignorancia y envidia, desde el vacío de sus almas simples y mediocres.
Ellos jamás serán como tú y por eso te quiero, porque eres distinto y porque me has enseñado tanto en tan poco tiempo que hasta me da miedo reconocerlo.
Me da pánico enfrentarme a la vida de la que me hablas, tan sucia y perdida, tan sóla y falta de valores, tan fría y abúlica, porque me siento fuera de lugar en ella, desorientada, ajena, vacía...
Daría lo que fuera porque me dejaras enseñarte algo mejor, porque me dejaras compartir tus alegrías y tus penas y que entendieses que siempre voy a estar ahí, para lo que necesites y siempre que lo necesites, porque mi cariño por ti es sincero y mis ganas de completarte infinitas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario