Se acabó, es el momento de dejar el dolor atrás, la tristeza, la ira, el resentimiento.
Se acabó, tengo que empezar de nuevo, ser libre, sentir, VIVIR.
Se acabó idealizarte y quererte, porque ni siquiera te lo mereces.
Se acabó, todo se acabó.
Aunque muera por dentro y la oscuridad me lleve, aunque ahora crea que nunca volveré a ver el sol y que tu ausencia acabará conmigo. Ya no puedo seguir sufriendo, no por ti, no por tus palabras, tus desplantes o tus miradas. Te amé demasiado y puede que aún lo siga haciendo, pero se acabó.
Quizá ahora te busque en otras personas, en otros ojos y otras sonrisas, pero esto pasará, sé que lo hará, algún día.
De momento me refugiaré en sus halagos, sus palabras, sus caricias y tal vez allí encuentre lo que tú no supiste o no quisiste darme.
Sus besos, pequeños placeres efímeros, ahora significarán algo más, porque en su momento no supe valorarlos por temor a tu ausencia.
Pero merezco algo más que esto, algo más que tú, algo más que "nada".
Tuve y aún tengo miedo, pero merezco ser feliz con alguien que me dé tanto como lo que yo te di. Que sepa apreciar mis virtudes y aceptar mis defectos. Alguien que me dé la mano en mi camino, lleno de luces y sombras, y me ayude a levantarme tras caer. Alguien que me ayude a reconstruir los pedazos que has dejado de mi.
Todo en esta vida es caduco, comienza y acaba en algún momento, aunque lo que más me hiere es pensar que tu amor nunca estuvo presente, que tan sólo fue una ilusión. Quizá alguna vez pensé que esto duraría para siempre, pero por desgracia o por suerte se acabó.
Y ahora sólo me queda empezar de nuevo, porque todo acabó y yo ya no puedo hacer nada más que seguir adelante.
Algún día te perderás en el olvido, como una minúscula mota de polvo espacial y si algún recuerdo pasa fugazmente por mi cabeza ya no dolerá, porque habré comprendido al fin, el inmenso regalo que me has hecho al marcharte de mi vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario