sábado, 10 de septiembre de 2016

Su verdad... mi verdad





Cada vez que cogía un bolígrafo entre sus dedos éste parecía cobrar vida propia.

Se deslizaba con suavidad sobre el desierto papel, mostrando sus pensamientos más profundos, reflejando sus temores y sus emociones, esas que ya no podía contener, que ardían en su interior y quemaban sus entrañas.

A veces se sentía demasiado expuesta, demasiado vulnerable, pero escribir aliviaba su alma y descongestionaba su oprimido corazón, incluso a riesgo de dejar que otras mentes juzgasen sus nobles intenciones.

Las palabras brotaban de su cabeza descontroladamente, sin ningún orden, sin ningún plan preconcebido, y quedaban plasmadas con la fuerza que irradiaba su alma, exteriorizando su verdad.

Algún día, alguien sabría valorar la carga emocional que sus manos derramaban a través de la tinta. Alguien sería capaz de comprender sus anhelos más ocultos y acompañarla en su camino hacia su propio descubrimiento, sin juzgarla, sin sentenciarla, únicamente acariciaría su pelo mientras ella y su bolígrafo se dejaban llevar y bailaban al compás de las notas que nacían de su corazón.

Pero, mientras el destino decidía a quién poner en su camino, su amor más puro sería su bolígrafo y su única verdad... 


Sus palabras.



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