Aplaude mi locura y no me obligues a ser cuerdo si eso va a hacerme daño.
Déjame luchar contra Alifanfarón y su ejército o ayúdame contra los gigantes, pero acompañame en mi enajenación.
Quizá ella me conduzca a la muerte o a la gloria eterna al igual que a aquel inolvidable caballero.
Déjame luchar contra Alifanfarón y su ejército o ayúdame contra los gigantes, pero acompañame en mi enajenación.
Quizá ella me conduzca a la muerte o a la gloria eterna al igual que a aquel inolvidable caballero.
No busco tu aprobación, tan sólo tu respeto y apoyo. Porque si luchas a mi lado, aunque no ganemos, te prometo lealtad eterna.
Tú, que soportas mis alegrías y llantos, que compartes mi dolor cuando más te necesito, que cabalgas a mi lado sobre tu rucio y me acompañas incluso en mis mayores despropósitos...no te alejes demasiado de mí, no me dejes sola.
Tú, que soportas mis alegrías y llantos, que compartes mi dolor cuando más te necesito, que cabalgas a mi lado sobre tu rucio y me acompañas incluso en mis mayores despropósitos...no te alejes demasiado de mí, no me dejes sola.
Porque no hay mejor compañero que tú, mi querido escudero. Tú que has librado cientos de batallas a mi lado y que me apoyas en esta aventura que es la vida.
Yo te dejaré mi lanza si te hace falta, mi escudo intentará protegerte siempre, incluso daría mi vida por ti si es necesario.

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