lunes, 15 de agosto de 2016

El reloj


A veces la vida nos pone a prueba, nos proporciona retos que ni nosotros llegamos a imaginar que podríamos superar. No porque seamos débiles o cobardes, sino porque nunca nos los hemos planteado realmente.
Creemos que estamos viviendo plenamente nuestra vida , sin darnos cuenta de lo frágiles que somos frente a la inmensidad de nuestro alrededor.

Hablamos de más y pensamos de menos.

Cada cosa tiene su momento y su lugar, estoy segura que nada está en manos del azar. A veces queremos pensar así para no sentirnos culpables o responsables, pero un reloj invisible marca cada segundo de nuestras vidas.
Puede ser una ruptura, una decepción, una enfermedad... no importa, todos tenemos pruebas que superar. Lo realmente importante es que sepamos cambiar las pilas a tiempo para que el daño en nuestro reloj no sea irreparable.

No quiere decir que no nos vaya a doler o incluso a hundir temporalmente, pero todo es pasajero. Ahora el dicho de "no hay mal que cien años dure" tiene más sentido que nunca.
Nunca nos hemos planteado cuándo será el final y seguimos sin querer hacerlo. Evitamos la realidad al igual que las cucarachas huyen de la luz, pero eso no quiere decir que la vida no siga pasando y se nos escurra entre los dedos si no hacemos algo por evitarlo.
Nada nos hace más fuerte que vencer nuestros propios temores, reconocer nuestras debilidades y afrontar nuestras equivocaciones. Llorar no es de débiles, es de humanos y sentir no te hace más vulnerable sino más fuerte.

Yo intento superar mi prueba día a día y aunque a veces no es fácil, no me rendiré, porque eso me hace cada día más fuerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario