-¿Qué es, según tú, el amor loco?
Me preguntó mientras clavaba sus ojos en los míos ansiando una respuesta.
Su mano derecha acariciaba mi cara mientras con la izquierda jugaba con mi pelo.
Una sonrisa pícara se dibujo en sus labios esperando mi respuesta.
Una sonrisa pícara se dibujo en sus labios esperando mi respuesta.
-Amor loco es lo q siento por ti, es verte y sentir como me estremezco, que mis piernas fallan y mi respiración se acelera. Es sentir unas ganas irrefrenables de besarte, de sentirte, de querer acariciarte y abrazarte. Es notar que no puedo vivir sin ti, temblar cada vez que tus manos recorren mi cuerpo. Es querer cuidarte y protegerte de todo y de todos. Es no tener miedo entre tus brazos, sentirme segura y olvidarme del resto del mundo y de mí misma.
Sus oscuros ojos se quedaron fijos en los míos. Primero apareció un gesto de asombro e incredulidad, luego la ternura se escapó de su mirada, al final sus ojos brillaban, el deseo comenzó a apoderarse de él y entonces me besó.
Me besó como si fuera nuestro último beso, me cogió por la cintura y me acercó a él, su calor inundó mi cuerpo y mis sentidos. Su contacto era tan agradable como la brisa de verano. Suave y cálido, pero refrescante.
Deslizaba suavemente sus dedos por mi cuello provocando una corriente eléctrica que erizó mi piel.
No pude evitar estremecerme, le acerqué más a mí para hacer nuestro beso más profundo e intenso.
Se acercó a mi oído y me susurró un par de palabras que no alcancé a oír. Mi cabeza había dejado de funcionar hacía un rato, no podía pensar en otra cosa que no fuera él y cuánto le deseaba. Lo que anhelaba su presencia cuando no estaba y la profunda ternura que me producía.
Me besó como si fuera nuestro último beso, me cogió por la cintura y me acercó a él, su calor inundó mi cuerpo y mis sentidos. Su contacto era tan agradable como la brisa de verano. Suave y cálido, pero refrescante.
Deslizaba suavemente sus dedos por mi cuello provocando una corriente eléctrica que erizó mi piel.
No pude evitar estremecerme, le acerqué más a mí para hacer nuestro beso más profundo e intenso.
Se acercó a mi oído y me susurró un par de palabras que no alcancé a oír. Mi cabeza había dejado de funcionar hacía un rato, no podía pensar en otra cosa que no fuera él y cuánto le deseaba. Lo que anhelaba su presencia cuando no estaba y la profunda ternura que me producía.
Tal vez él fuera un alma perdida y yo trataba de rescatarlo. Tal vez.
Pero quella noche nos dejamos llevar, dejamos hablar a nuestras almas y por primera vez no fue algo físico, aquella noche... hicimos el amor.

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