Esta vida está llena de decepciones constantes y desengaños, pero nosotros decidimos la manera y la magnitud con la que éstos nos afectan.
Hay personas que inspiran confianza desde el primer minuto, pero que se ganan a conciencia justamente lo contrario. Esa es la gente que no merece la pena tener a nuestro lado, que restan mucho más de lo que proporcionan a nuestra vida, que no llenan ningún hueco porque están "vacíos".
No merecen ni siquiera estar en nuestros pensamientos, y mucho menos en nuestros corazones. Desestabilizan nuestras emociones, nos hacen perder el norte y acaban con la poca cordura que nos queda si no aprendemos a frenar a tiempo nuestras pasiones .
Una lágrima en su nombre puede convertirse en el llanto más amargo y un recuerdo idealizado simplemente prolongará nuestra agonía.
Y es que...
Cuando esperas demasiado de la gente, o al menos, lo mismo que tú das, la decepción puede ser como el mar, infinita.

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