Hay palabras que dañan profundamente pero hay ausencias que asesinan el alma. No hace falta no estar físicamente para ello, basta con un silencio incomodo, una mirada vacía o un corazón distraído.
Basta con verte y saber que no estás realmente ahí, que tus pensamientos no están conmigo y que nunca volverán a estarlo.
Basta con verte y saber que no estás realmente ahí, que tus pensamientos no están conmigo y que nunca volverán a estarlo.
Cuanto daño hacen los cuentos de princesas. Cuánto daño hacen las expectativas, las palabras y las promesas.
Promesas que algún día hicimos, quizá con la intención de cumplirlas, pero que con el tiempo se desvanecieron en nuestros recuerdos. No porque no fuésemos capaces de llevarlas a cabo, sino porque ya no éramos capaces de mantenerlas.
La vida nos va cambiando, un poco al azar y otro poco por nuestras decisiones.
Quizá nos confundimos, tal vez demasiado, pero no es el momento para los remordimientos.
Quizá algún día, sin esperar ya por ello, vuelvas a aparecer en mi vida como al principio, antes de que todo acabase, y entonces nos daremos cuenta de quiénes somos y de quiénes queremos ser, pero esta vez juntos. O tal vez no, quién sabe.
La vida nos va cambiando, un poco al azar y otro poco por nuestras decisiones.
Quizá nos confundimos, tal vez demasiado, pero no es el momento para los remordimientos.
Quizá algún día, sin esperar ya por ello, vuelvas a aparecer en mi vida como al principio, antes de que todo acabase, y entonces nos daremos cuenta de quiénes somos y de quiénes queremos ser, pero esta vez juntos. O tal vez no, quién sabe.
Hemos sido nosotros mismos los que nos hemos llevado a esto, los que no hemos sabido apreciar lo que teníamos y los que no supimos valorar las pequeñas cosas que hacían tan grande lo nuestro.
Las miradas cómplices, las sonsrisas, las tormentas y los días cálidos, e incluso las peleas y los dulces besos de reconciliación.
Las miradas cómplices, las sonsrisas, las tormentas y los días cálidos, e incluso las peleas y los dulces besos de reconciliación.
Quizá tenía que ser así, igual es lo mejor para los dos, pero siempre tendremos la duda de hasta dónde podríamos haber luchado y a dónde podríamos haber llegado.
Eso ya no importa, la vela que nos consumía se apagó y ya no sabemos si podremos volver a encenderla.
Eso ya no importa, la vela que nos consumía se apagó y ya no sabemos si podremos volver a encenderla.
Quizá debería haberte conocido ahora, en mi nueva vida, con mis nuevas metas, pero ya es absurdo pensar en ello, no quiero seguir haciéndome daño. Siempre serás parte de mi vida y de mí corazón porque en su momento, lo llenaste tanto que ahora hay un espacio que lleva tu nombre y tu imagen. No quiero que me olvides, es cierto, porque se que yo nunca podré olvidarte, pero tampoco quiero estancarme en el pasado porque en mis ojos ya no quedan lágrimas.
Ya no quiero pensar más en ti, tus recuerdos se clavan en mi pecho como puñales ardiendo, tu imagen me quema por dentro, tu sonrisa me recuerda lo que pudo ser y ya no será.
Ya no quiero pensar más en ti, tus recuerdos se clavan en mi pecho como puñales ardiendo, tu imagen me quema por dentro, tu sonrisa me recuerda lo que pudo ser y ya no será.
Pero mira hacia el futuro al igual que yo lo intento ahora y piensa si me ves en él, y quién sabe si en algún momento... volveremos a encontrarnos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario